El pequeño horrible

El pequeño horrible no hace nada

Ni el amor ni la guerra

Por la noche en cuanto tiene el vientre lleno,

Sube a la cama y ronca hasta el amanecer

¡Oh señor! De nuevo esta aquí,

La noche larga y triste,

Y de nuevo él está aquí,

Mi pequeño horrible,

Y duerme

Abre una brecha en el muro y bésame la boca

El pequeño horrible es albañil y sabrá repararla.

Verso burlesco de mujer afgana.

Guardar la casa y cerrar la boca

Clara Janés

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Poema: El azul es un color hermoso, y el dorado también

Este poema lo encontré anotado en una hoja vieja de una de mis viejas carpetas en el viejo estudio que estoy arreglando. Se que lo copié en la universidad pero no descubro quién es su autor. Pero no me cabe duda que quién escribió esto miraba mucho el cielo y pensaba también como yo, que el azul es un color hermoso, y el dorado también.

Recomiendo leerlo en voz alta:

 

Las cosas

Azuléandose

Azulizándose

Las cosas

Azulinizándose

Azulnublándose

Azulbrisándose

Azulcielándose

Azulalándose

Azultrinándose

Azuldebilitándose

Las cosas

 

Todo azul

Menos tú

Dorado pez

Azul-soleándose

Azuleccionándose

Azulesperándome

Azulmirándome

Menos tu

Dorado pez

Azulnadándote

Nadadorándote

Dorada

Dorada

Azulcanoizándote

Azuldespedidamente

Doradamente

Dorada

Nada

Mensajes en el tiempo

Te soy sincera, es mucho el tiempo que no nos hemos visto, y no te extraño. Sin embargo, hoy mientras revisaba libros viejos, maletas vacías y muebles empolvados, me di cuenta de que todavía me hablas. Hay cosas tuyas que descubro como mensajes a través del tiempo y el espacio que dejaste exclusivamente para mí en tus libros que nunca llegué a leer realmente, en esas canciones que me hacías escuchar una y otra vez. Hoy me enfrenté a todo eso y descubrí mensajes nuevos, te encontré a ti entre palabras, versos, frases y párrafos. Todo ha estado allí siempre para mí. Aún estando lejos, aun después de haberme olvidado, tú me sigues enamorando.

Preguntas de Amor

Fray Luis de León

Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,

sin que comiendo dél se nos acabe?

Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?

¿Cómo de sólo pan tiene figura?

Si pan, ¿cómo le adora la criatura?

Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?

Si pan, ¿cómo por ciencia no sabe?

Si Dios, ¿cómo le come su hechura?

Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?

Si Dios, ¿cómo puede ser partido?

Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?

Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?

Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?

Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?

 

 

 

Aquí conmigo

Ahora mismo estas existiendo aquí conmigo. Al otro lado del mundo, en sitios y rincones de la Tierra que jamás imaginarías. Debajo de maderas de árboles milenarios, templos, patios, habitaciones medievales donde ha existido mucha gente por siglos y siglos…aquí estas existiendo tu conmigo. En mi memoria, en mis ojos que te traen hasta mi, hasta ahora, tu existes en todas tus formas más dulces. Tus palabras me rodean, me acarician, aun cuando son palabras que ya no están en ningún lado, están aquí conmigo porque las recuerdo, las toco, las traje dobladas en mis bolsillos. Trato de ver todo con tus ojos, capturar el aire, el agua, el fuego y perennizarlo en el tiempo. Se que no soy la estrella más brillante de tu cielo, pero ahora mismo existes aquí conmigo, a través de océanos, mares, a través del mundo, en mi.

Mis vecinos los rockoleros

Resulta que tengo unos vecinos que amenizan su jornada de trabajo con la música más triste que pueda existir. Justo junto a mi pared, al lado de mi ventana, todos los días de ocho a cinco suenan los acordes más melancólicos de la música rockolera, baladas de antaño, pasillos sangrantes e himnos dolorosos varios.

Hay días en que no me percato de aquello, pero desde hace un tiempo, no puedo evitar poner atención a las melodías cada vez más lacrimógenas que se cuelan en mi casa. Si el día esta soleado y alegre, los versos sobre amores no correspondidos, despedidas forzadas e hijos ingratos me atosigan hasta el delirio de la nostalgia, echando a perder el buen clima. Y los días nublados y lluviosos, la melancolía de la música me gana sin ningún esfuerzo y se acomoda en mi cuarto de trabajo recordándome lo infeliz e inútil que es la existencia humana.

Hay momentos en los que puedo sobrellevar los acordes de mejor manera, puedo ignorarlos amablemente mientras los tapo con mi propia música en un acto de buena vecindad urbanística; sin embargo, cada vez son más los momentos en que abandono mis oídos al deleite de esa música que me acongoja completamente el alma. Así es cómo termino paralizada, con el corazón encogido pensando en las tristezas tantas, de todos los que habitamos en este mundo.

El proceso de creación de una ponencia en 23 sencillos pasos

El proceso de creación de una ponencia en 23 sencillos pasos, por una procastinadora nata.

  1. Tomar viada durante dos semanas, cavilar sobre el tema y finalmente la noche anterior, escribir la ponencia
  2. Reescribir y transcribir apuntes para completar la ponencia
  3. Comer
  4. Comentar a alguien sobre cómo estoy trabajando
  5. Pensar (en voz alta) sobre el tema a escribir
  6. Bañarme y mientras estoy bajo el agua, evitar llorar porque el tema es en realidad una porquería
  7. Darme cuenta de la hora y, apurada, terminar de escribir
  8. Tomar una “merecida” siesta
  9. Despertarme, darme cuenta del tiempo – espacio en que estoy, especialmente del tiempo, asustarme y considerar no ir a la ponencia
  10. Descubrir que tengo una nueva vecina y replantearme mi miserable existencia
  11. Editar el texto
  12. Ver videos de manualidades o bricolaje en Facebook sobre cosas que nunca haré
  13. Descubrir que mi ponencia no vale un rábano y replantearme nuevamente mi miserable existencia
  14. Volver a editar el texto
  15. Hacer esta lista
  16. Volver a comer
  17. Borrar la ponencia y empezar de cero
  18. Arrepentirme de haberla borrado e histéricamente tratar de recuperarla
  19. Sentirme miserable épicamente
  20. Volver al paso 1 pero en un tiempo récord de 45 minutos
  21. Escribir un poema al proceso de creación
  22. Desechar el poema
  23. Volver al paso 2 y esperar mejores resultados.