Poema: El azul es un color hermoso, y el dorado también

Este poema lo encontré anotado en una hoja vieja de una de mis viejas carpetas en el viejo estudio que estoy arreglando. Se que lo copié en la universidad pero no descubro quién es su autor. Pero no me cabe duda que quién escribió esto miraba mucho el cielo y pensaba también como yo, que el azul es un color hermoso, y el dorado también.

Recomiendo leerlo en voz alta:

 

Las cosas

Azuléandose

Azulizándose

Las cosas

Azulinizándose

Azulnublándose

Azulbrisándose

Azulcielándose

Azulalándose

Azultrinándose

Azuldebilitándose

Las cosas

 

Todo azul

Menos tú

Dorado pez

Azul-soleándose

Azuleccionándose

Azulesperándome

Azulmirándome

Menos tu

Dorado pez

Azulnadándote

Nadadorándote

Dorada

Dorada

Azulcanoizándote

Azuldespedidamente

Doradamente

Dorada

Nada

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Preguntas de Amor

Fray Luis de León

Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,

sin que comiendo dél se nos acabe?

Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?

¿Cómo de sólo pan tiene figura?

Si pan, ¿cómo le adora la criatura?

Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?

Si pan, ¿cómo por ciencia no sabe?

Si Dios, ¿cómo le come su hechura?

Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?

Si Dios, ¿cómo puede ser partido?

Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?

Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?

Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?

Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?

 

 

 

Ese momento, tan divino y distante ahora…

Todavía existe ese sitio, casi de cristal, frío, imaginario, solemne en el tiempo, donde tú corazón, me amas sin miedo, salvaje, tierno. Lo veo, como ver un espejo empolvado, ese momento, tan divino y distante ahora, donde tú me limpias las manos de todas las derrotas y me llamas tuya, mon cheri. Ese vacío que hay ahora en el aire y que me traga entera. Amor, ¿tú te miras? Amor, ¿aún me escuchas? ¿Amor?

Gallardo Capitán

A veces te veo a la distancia, desde lejos y me imagino que eres el hombre que soñé un día. El gallardo capitán de siete mares que podía sostener mi barco en la tormenta más extrema, llevarme a cruzar los océanos más lejanos y mostrarme los encantos escondidos del mar. Hoy con mi barquita endeble, perdida en medio de la nada, sin islas ni playas ni estrellas, nuevamente te extraño y te imagino como cuando te quise y me quisiste.