Sobre los modos en los que sobrellevo/disfruto mi soledad

Nota curiosa 3:

Confieso que la mayor parte del tiempo mi propio silencio me resulta agobiante, como si el aire vacío me comprimiera. Por eso lidio con el silencio poblándolo de voces que llenan todo mi departamento. Tengo algunos programas de radio -podcasts- favoritos que escucho con una avidez que raya en la ridiculez. Desde que abro los ojos, escucho programas grabados de gente que habla sobre gente muerta, que hace chistes rebuscados y análisis impensables de películas viejas con las que crecí. Escucho de todo. Análisis políticos, la agenda internacional de Estados Unidos, la política doméstica de España, mucha crítica de cine, relatos de miedo, tertulias sobre temas extravagantes, tertulias sobre temas no tan extravagantes, en fin, de todo. Pero mis favoritos son esos programas donde la gente se ríe, cuenta anécdotas graciosas o se burla sobre los temas que van saliendo sobre la marcha, conversaciones casi improvisadas. Entonces me río yo también. Confieso que últimamente me dedico a escuchar una y otra vez, los mismos y los mismos y los mismos programas, repetidos, los que más gracia me hacen, para seguirme riendo. En realidad es reírme sola de los mismos chistes que escucho una y otra vez, pero ese es mi placer. Así me acompaño las comidas, hago los quehaceres, continúo con las burdas rutinas de ejercicio, me pinto las uñas e incluso hasta miro la tele, así, acompañada con gente que envió su voz al espacio y a la que yo meto en mi casa.

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Aquí conmigo

Ahora mismo estas existiendo aquí conmigo. Al otro lado del mundo, en sitios y rincones de la Tierra que jamás imaginarías. Debajo de maderas de árboles milenarios, templos, patios, habitaciones medievales donde ha existido mucha gente por siglos y siglos…aquí estas existiendo tu conmigo. En mi memoria, en mis ojos que te traen hasta mi, hasta ahora, tu existes en todas tus formas más dulces. Tus palabras me rodean, me acarician, aun cuando son palabras que ya no están en ningún lado, están aquí conmigo porque las recuerdo, las toco, las traje dobladas en mis bolsillos. Trato de ver todo con tus ojos, capturar el aire, el agua, el fuego y perennizarlo en el tiempo. Se que no soy la estrella más brillante de tu cielo, pero ahora mismo existes aquí conmigo, a través de océanos, mares, a través del mundo, en mi.

El proceso de creación de una ponencia en 23 sencillos pasos

El proceso de creación de una ponencia en 23 sencillos pasos, por una procastinadora nata.

  1. Tomar viada durante dos semanas, cavilar sobre el tema y finalmente la noche anterior, escribir la ponencia
  2. Reescribir y transcribir apuntes para completar la ponencia
  3. Comer
  4. Comentar a alguien sobre cómo estoy trabajando
  5. Pensar (en voz alta) sobre el tema a escribir
  6. Bañarme y mientras estoy bajo el agua, evitar llorar porque el tema es en realidad una porquería
  7. Darme cuenta de la hora y, apurada, terminar de escribir
  8. Tomar una “merecida” siesta
  9. Despertarme, darme cuenta del tiempo – espacio en que estoy, especialmente del tiempo, asustarme y considerar no ir a la ponencia
  10. Descubrir que tengo una nueva vecina y replantearme mi miserable existencia
  11. Editar el texto
  12. Ver videos de manualidades o bricolaje en Facebook sobre cosas que nunca haré
  13. Descubrir que mi ponencia no vale un rábano y replantearme nuevamente mi miserable existencia
  14. Volver a editar el texto
  15. Hacer esta lista
  16. Volver a comer
  17. Borrar la ponencia y empezar de cero
  18. Arrepentirme de haberla borrado e histéricamente tratar de recuperarla
  19. Sentirme miserable épicamente
  20. Volver al paso 1 pero en un tiempo récord de 45 minutos
  21. Escribir un poema al proceso de creación
  22. Desechar el poema
  23. Volver al paso 2 y esperar mejores resultados.