Mírame

De mis manos brotan hilos que tejen bosques, selvas, paraísos, desiertos para llegar hasta tus manos que siempre se esconden tras tus brazos cruzados, en tus bolsillos de tristeza, quizá porque ya no sabes qué hacer conmigo. Donde meterme para olvidarme pronto, en qué pedazo de tu ropa vieja envolverme para siempre, para tu tranquilidad. Ahora que solo soy una sombra que se escurre a ratos bajo dos palabras francesas, esa sombra que invocas con miedo y la dejas tras tuyo para no sentir lastima.

Soy un espectro que ronda tu memoria de cuando en cuando y he perdido el espíritu siniestro del amor que te hacía verme hermosa. Has descubierto que mis ojos no son tan negros, ni tan brillantes, ni curiosos, son más bien porotos muertos que te persiguen agobiantes. Mi piel muy fría, muy blanda, mis caderas soporíferas, mis pies de plomo, mis senos grises, mi cintura cobijada con adornos de dolor, todo en mi es funesto y lo has descubierto. Lloro mucho, me quejo más, soy como un gato viejo y hediondo, huraño y arisco al que prefieres ignorar.

Mírame, amor, mírame. Fui luz y ahora soy tiniebla, fui canto y ahora soy silencio, fui alegría y ahora soy llanto, fui tuya y ahora me desvanezco en tu memoria.

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Tus huesos vacíos

Me encuentro en mis momentos más oscuros buscándote entre mis palabras y mis suspiros. Mon cheri te extraño, y no es tu cuerpo moreno y frió, ajeno, tu espalda, tu ceño fruncido tu mirada amarga y adusta. No, no extraño eso. Extraño tus palabras, tus momentos cuando te bastaba una sonrisa, un gesto para tocarme, acariciarme con un sonido, tu mano extendida buscándome, tus labios carnosos llamándome con devoción y fe. Eres como un viajero que empacó su maleta para nunca mas volver. Te diste la vuelta y te quedaste aquí al mismo tiempo, en tu sombra, tus huesos vacíos que hacen bulto en mi cama.

Gallardo Capitán

A veces te veo a la distancia, desde lejos y me imagino que eres el hombre que soñé un día. El gallardo capitán de siete mares que podía sostener mi barco en la tormenta más extrema, llevarme a cruzar los océanos más lejanos y mostrarme los encantos escondidos del mar. Hoy con mi barquita endeble, perdida en medio de la nada, sin islas ni playas ni estrellas, nuevamente te extraño y te imagino como cuando te quise y me quisiste.

Pactos Solitarios- Lucrecia Maldonado

“Qué ganas de nada. […] Qué ganas de dormir durante meses, años, o para siempre, si eso fuera posible sin morir. […] Por lo pronto, qué ganas de quedarse ahí, en la penumbra del dormitorio en donde parece que nunca más va a amanecer.

“Sin poder guardar ningún tipo de compostura, Laura ha visto el inicio del derrumbe, ha sentido en su inerior un removerse de estructuras, una rotura de paredes, un sordo y apocalíptico rugido de la tierra.”

[…] Vacia como el mundo al otro día del fin del mundo.”

“Entonces es preferible y mejor que todo seguir con la cara seria, aguantando, soportando, fingiendo que no importa, que no duele, que no es nada, aunque importe, duela y sea todo lo que ocupa el pensamiento durante el tiempo que duran las clases.”

Pactos Solitarios. Lucrecia Maldonado. 2007. Alfaguara. Grupo Santillana Ecuador.